OSA

Orden de San Agustín

"Anima una et cor unum in Deum!" (Regula)

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Pensamiento de San Agustín
Permanece fiel al Señor con amor, para que tu vida pueda crecer en los últimos días. Manténte apegado a las fieles, grandes, seguras y eternas promesas de Dios y al indestructible e inefable don de su misericordia.
(Carta 24,1)
¡Oh sacramento del Amor, signo de nuestra unidad y vínculo de nuestra fraterndad, todos los que desean la vida tienen aquí la fuente! Permite que vengan acá y crean, únenos a ti y haznos vivir.
(Coment. Evang.S.Juan 26,13)
Extiende tu amor a toda la tierra si quieres amar a Cristo, pues los miembros de Cristo están en toda la tierra. Si amas sólo una parte, estás dividido.
(Comentario 1Juan 10,)
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MENSAJE DEL PRIOR GENERAL

A LOS AGUSTINOS Y AGUSTINAS JÓVENES.

"Mirad que realizo algo nuevo;

ya está brotando, ¿no lo notáis?"

(Is 43,18).

 

Queridos hermanos y hermanas:

En un momento en el que la Iglesia reflexiona con y sobre los jóvenes (Sínodo de Obispos, Jornada Mundial de la Juventud), quiero dirigirme a vosotros, los hermanos y hermanas de la Orden de San Agustín que estáis en esa franja de edad, de límites imprecisos, pero que constituye un significativo sector con una importantísima perspectiva no exenta de responsabilidad. Ciertamente, en vuestras manos está el futuro de la Orden.

Estamos preparando el Encuentro Agustiniano de Jóvenes y yo mismo he dirigido recientemente una carta a los jóvenes de los colegios, parroquias y otros grupos agustinianos[1]. Pero quería ponerme en contacto también con vosotros, agustinos y agustinas jóvenes. Os escribo desde el corazón, con el deseo de continuar un diálogo ya iniciado en diversos encuentros y visitas. He procurado conoceros y saludaros. Y sobre todo escucharos. Creo, sinceramente, que vuestra aportación es imprescindible y, por tanto, no debe abordarse desde la demagogia o el halago complaciente, sino desde la confianza, la exigencia y la claridad. Y, siempre, desde la amistad.

 

1. La valentía de ser jóvenes.

Nuestra Orden, ya en sus orígenes, fue un eficaz motor de renovación en la Iglesia y debe continuar siéndolo. Los agustinos estamos en los cinco continentes y desarrollamos numerosas actividades y servicios pastorales, atentos a las necesidades de la Iglesia. Hemos sabido integrar culturas y sensibilidades diversas, manteniendo vivo lo especial, el carisma, el don suscitado por el Espíritu y que vivimos en un tiempo y unas circunstancias determinadas y sin duda complejas. La Orden está cambiando rápidamente y pronto tendrá un perfil diverso al que conocemos. Esto exige de todos nosotros, ya desde ahora y en los próximos años, una reflexión profunda y serena. Juntos encontraremos las formas más adecuadas para "ser" en el mundo, para vivir el carisma agustiniano en el momento actual. Recordamos las certeras palabras del Concilio Vaticano II: "la adecuada renovación de la vida religiosa comprende, al mismo tiempo, un retorno incesante a las fuentes de toda vida cristiana y a la inspiración originaria de los institutos, y una adaptación de estos a las condiciones de los tiempos, que han cambiado"[2].

Nuestra época se caracteriza por grandes contrastes y enormes retos. El ser conscientes de las dificultades no debe apartarnos de una actitud esperanzada hacia el futuro y comunicadora de entusiasmo. Por eso os pido abandonar todo pesimismo, si lo hubiera. No escuchéis las voces negativas y destructivas, eternamente tristes, que miran al pasado como un falso refugio de miedos y egoísmos[3], ni las secundéis. Es terrible encontrar a jóvenes envejecidos espiritualmente. Las mentalidades fosilizadas, los corazones endurecidos y los comportamientos egoístas son signos de muerte y no deben caracterizar a ningún joven. Sed siempre creadores de futuro, apóstoles de un tiempo nuevo, comunicadores de entusiasmo. Sí, los jóvenes os encontráis con un amplio panorama de problemas pero también de oportunidades. No caben ni el conformismo ni el lamento estéril. Hay que soñar entre todos un horizonte de posibilidades y poner las manos y el corazón para lograrlo. La pasividad por miedo a equivocarse y el resignarse a aceptar los cambios en vez de ser protagonistas de las transformaciones que reclama la escena de nuestro tiempo, son las actitudes más cómodas y menos constructivas. El mayor error es huir del riesgo, asistir como espectadores insensibles a los problemas de la Iglesia y de la Orden. Semejante actitud supone traicionar nuestra fe y nuestra vocación y nos aboca irremediablemente al desencanto.

Necesitamos respuestas y opciones. Y a vosotros os corresponde tener iniciativa. Sé que en ocasiones es difícil. Existen dificultades internas, centradas en la tentación de comodidad, de tranquilidad. La pérdida del amor primero tiene como resultado la búsqueda, como prioridad absoluta, de un reducto seguro en el que vivir sin complicaciones. Esto no es sino una rendición, un abandono de la vida religiosa en la práctica, aunque jurídicamente se continúe en ella. Toda opción de egoísmo es inevitablemente una opción de muerte. Es muy triste encontrar personas que han perdido el dinamismo, que no tienen ideales, que no viven ilusionados el carisma, que han perdido la vocación. No escuchéis jamás las voces de la amargura, la negatividad y el conformismo. Seguir y vivir a Cristo en el carisma agustiniano es una gracia y una maravilla que llena la vida de luz y el alma de alegría.

Pero también hay dificultades externas: el rechazo de la novedad, el anclaje en el pasado, la rutina que envuelve muchas de nuestras realidades. Las voces críticas molestan; las alternativas desconciertan; los profetas son silenciados. El "siempre se ha hecho así" aparece como un lema maléfico que nos bloquea y que es preciso superar. No tengáis miedo a incomodar y no os resignéis al silencio y a la insignificancia. No renunciéis a ser protagonistas. Eso sí: sed coherentes. Sed los primeros en encarnar la novedad que buscáis y que exigís. La novedad de Cristo que llama y que ofrece seguirle.

¿Cómo se concreta nuestra respuesta a la invitación de Cristo a seguirle en el camino agustiniano? No caben frases hechas, ni teorías, por hermosas que sean, sino el testimonio de la propia vida en autenticidad. Creo que, para poder responder como agustinos a las necesidades de la Iglesia y del mundo, debemos prepararnos bien y cuidar los estudios, especialmente los que nos llevan a conocer en profundidad el pensamiento de san Agustín y de otras figuras de la Orden. No solo en la etapa de formación, sino durante toda la vida. Sed conscientes de la importancia de encontraros con san Agustín, con su pensamiento y espiritualidad. Resulta verdaderamente imprescindible para poder vivir nuestra vocación con una identidad clara[4]. Sin embargo, tampoco debemos olvidar que un verdadero agustino no es aquel que repite frases de san Agustín, o el que cita a los santos o a los escritores de la Orden, sino el que encarna su espiritualidad en la vida cotidiana, el que muestra los rasgos del carisma en la propia existencia.

 

2. En la intimidad con Jesús.

No es posible una verdadera vida religiosa sino en el encuentro con Cristo. San Agustín nos lo recuerda de forma magnífica: "Esto sólo sé, Señor: que me va mal lejos de ti, no solamente fuera de mí, sino aun en mí mismo; y que toda abundancia mía que no es mi Dios, es indigencia"[5]. Pero la vocación hay que ratificarla cada día. La invitación del Señor se reafirma en cada momento y también debe actualizarse la respuesta. No dejéis morir vuestra vocación por falta de cuidados, por no renovar el encuentro cotidiano con el Señor[6].

Necesitamos que prioricéis el cuidado de la vida espiritual, sin caer el activismo vacío o en la pasividad intimista. Estad atentos para evitar que la mundanidad se infiltre en vosotros y os lleve al abandono de la oración y al debilitamiento de la vida interior. El vacío de Cristo lo llenarán entonces otros dioses que esclavizan al ser humano. El resultado será la infelicidad: no solo no seréis felices vosotros sino que inevitablemente transmitiréis amargura a los demás. Jóvenes: sed hombres y mujeres de oración. Es imprescindible. Es absolutamente indispensable. Cuidad la oración personal y comunitaria, la celebración de la Eucaristía, los instrumentos de renovación espiritual[7]. Estad atentos a los tiempos y, sobre todo, a la calidad. Hay quien busca seguridades en el formalismo y la apariencia. No es ese el camino. La seguridad no la da el ritualismo vacío, sino la conversión del corazón a Cristo en el encuentro con él. Ni jóvenes mundanos, enfermos de laicismo, ni formalistas vanos y autosuficientes. Amigos de Cristo y, por tanto, familiares de Dios.

Sí, un reto hoy es la consecución de una vivencia espiritual, sustentada en una sana e intensa vida de oración personal y comunitaria. Solo así seremos coherentes y, por tanto, creíbles. Tal vez haya que cambiar estructuras y programas para aprovechar mejor los medios que se nos ofrecen. Liderad vosotros esta opción auténticamente renovadora.

 

3. La identidad del amor verdadero.

La vida religiosa agustiniana se define a partir del descubrimiento de la dimensión comunitaria de la fe y del reconocimiento de la presencia de Cristo en medio de quienes se reúnen en su nombre (Mt 18, 20). A pesar  de que son inevitables los roces, las diferencias de opinión e incluso las discrepancias, no cabe duda de que es posible la amistad y la convivencia. El precio del amor es la comprensión y el perdón. Y, desde ahí, vamos recorriendo juntos el camino, en el gozo de ser hermanos, compartiendo lo que tenemos y, sobre todo, lo que somos. Nos hemos congregado no para otra cosa sino para tener "una sola alma y un solo corazón en camino hacia Dios"[8]. Tenedlo siempre en cuenta.

Me preocupa mucho el debilitamiento comunitario. Las comunidades no deben ser excesivamente numerosas, pero tampoco demasiado pequeñas. Se da la paradoja de que en una Orden como la nuestra, que tiene la vida común como especial punto de referencia, existen sin embargo un gran número de comunidades con solo dos o tres miembros. Creo esto debería ser una excepción y no una práctica habitual.

Pero, en cualquier caso, ninguna estructura será adecuada si cada uno de nosotros no cuida la relaciones personales y la vivencia comunitaria[9]. Prestad atención al que el trabajo y las ocupaciones no os impidan "estar" en la comunidad para compartir la vida. Que los grupos, las lógicas amistades, la gestión de las actividades, las reuniones con los colaboradores no sean una escapatoria y una justificación para huir de vuestra  comunidad. Que la generosidad mal entendida no os lleve a perder el rumbo y oscurecer la vocación. Dedicad tiempo a la comunidad porque los hermanos necesitan de vosotros como vosotros necesitáis de ellos. No profesamos la vida religiosa agustiniana para estar siempre fuera de casa, testimoniando ausencia. Cada miembro de la comunidad debe sentirse animado y sostenido, pero también la comunidad debe sentirse animada y sostenida por cada individuo[10]. Un predecesor mío escribió que la comunidad agustiniana es nuestro primer apostolado[11].

Otro tema que quiero comentaros es la necesidad que tenemos de reforzar el sentido de Orden, superando el localismo: no se profesa para una circunscripción, sino para la Orden. Ser agustino significa formar parte de una gran familia. Nos llamamos hermanos (fratres, fray) y hermanas (sorores, sor). Y lo debemos ser. Buscamos la unidad, la unión de almas y corazones. Por eso me sorprende también que, en ocasiones, algunos levanten barreras excluyentes por nacer en uno u otro país, en una u otra región. El nacionalismo es un mal. Y un escándalo. ¿Cómo podemos excluir o rechazar a nadie por su nacimiento, por su origen? Por favor, tened siempre una mirada amplia, acogedora, integradora. Amad a la Orden y derribad barreras y fronteras geográficas o ideológicas. Somos una única Orden, una única familia. Las diferencias deben integrarse y constituir así una fuente de riqueza.

 

4. Un corazón libre.

Mientras nosotros tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas, incluso más, otras muchas personas, particularmente jóvenes, se encuentran apresados por la pobreza, la incultura, la soledad o una larga lista de esclavitudes. También en nuestro entorno. Las formas de pobreza y de exclusión se han multiplicado y exigen de nosotros una respuesta, que no puede venir de la mundanización, sino de la austeridad, la generosidad y la misericordia. Frente a quienes se mueven prioritariamente por intereses económicos; frente a quienes acumulan y a quienes no ponen en común los bienes; frente a quienes entienden la vida religiosa como una profesión o como un avance en la escala social, sed vosotros ejemplo de desprendimiento y de pobreza afectiva y efectiva, ejemplo de libertad.

Y sed voz de los que no la tienen. San Agustín no duda en afirmar que “Cristo está necesitado cuando lo está un pobre”[12]. Todos corremos el peligro de vivir en una burbuja, ajenos a las necesidades de los hombres y mujeres de hoy, sin que el grito de los pobres llegue a nosotros. Por eso debemos abandonar las zonas de confort, resolver el escándalo de que hablemos de pobreza a los demás, de que incluso emitamos públicamente un voto, sin ser de verdad pobres y sin preocuparnos en luchar por la justicia. Para ello es imprescindible ser hombres y mujeres de acogida, escucha y  misericordia. No olvidemos nunca que la opción preferencial por los pobres nace del Evangelio y está implícita en la fe cristológica[13].

Es preciso salir de la comodidad y de las seguridades: "Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré" (Gn 12,1). ¿No es esta la historia de toda vocación? Ciertamente. Se trata de escuchar la llamada y responder a ella con generosidad y confianza. La experiencia de Dios nos mueve a salir de la tranquilidad espiritual y personal, a ponernos en camino. Acercaos, pues, a la gente, sentid con ella, conoced sus necesidades sin formar una élite separada, vacía y falsa. Cada uno somos respuesta de Dios a las necesidades de la sociedad actual. Esa es nuestra responsabilidad. Y vosotros, con vuestra generosidad, podéis y debéis dar un magnifico testimonio de la misericordia divina, siempre activa y siempre concreta.

 

5. El tiempo de los profetas.

La fe que hemos recibido, la vocación a la que hemos sido llamados, suponen una forma de amistad singular con Dios, que se nos ha revelado en Cristo. Es caricia amorosa de Dios, fuente de alegría y acción del Espíritu que ensancha y llena de sentido la vida. Hoy más que nunca necesitamos profetas arraigados en la experiencia de Dios. No activistas, sino testigos que nos hablen con su existencia; no vendedores de palabras o entretenimientos, sino cristianos coherentes que expresen a las claras la enorme belleza del Evangelio, la verdad de Cristo, su gozosa atracción. El futuro es de aquellos que arriesgan la vida, rompiendo los estrechos límites del egoísmo. Incluso yendo contracorriente. "El hombre contemporáneo- escribía Pablo VI- escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio"[14]. Es el tiempo de los testigos. Es la hora de los profetas.

Si nuestros ancianos se animan a soñar y nuestros jóvenes a profetizar, (cf. Joel 3,1), estaremos cultivando una semilla de esperanza que sin duda alguna florecerá y dará fruto. En un mundo en el que parece haberse perdido el rastro de Dios, es urgente un audaz testimonio profético por parte de los consagrados, sabiendo que la verdadera profecía nace de Dios[15] y que la auténtica evangelización consiste en anunciar la Palabra de Dios, la obra de Dios en nosotros y lo que Jesucristo hace por medio de nosotros[16]. Cristo es siempre nuevo; la eterna novedad que no envejece. Él "puede romper los esquemas aburridos en los cuales pretendemos encerrarlo y nos sorprende con su constante creatividad divina. Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual"[17].

Es también una ocasión propicia para fortalecer la pastoral vocacional, para salir al encuentro de otros jóvenes, invitándolos a que escuchen y reflexionen de modo que puedan responder con generosidad a una posible llamada. No dudéis en presentar con claridad a los jóvenes la identidad de la vida religiosa agustiniana, mostrando cómo nuestra espiritualidad, inspirada en el pensamiento fecundo de san Agustín y de tantos hermanos y hermanas a lo largo de la historia, ha sido un faro potente en la Iglesia a través de los siglos y debe seguir siéndolo hoy. El pasado no tiene que ser un peso, sino un estímulo. Y no olvidéis nunca que vuestra coherencia personal es la mejor propaganda vocacional. No son las ideas, sino la vida; no son los programas, sino el testimonio.

Muchos de vosotros también me habéis comentado vuestro deseo de un mayor entusiasmo y creatividad en nuestra Orden, que sepamos adelantarnos a los retos actuales, renovando estructuras caducas, recuperando la posición de frontera en la Iglesia, abriéndonos a otras mentalidades y otras culturas ya no predominantemente occidentales. Sí, como os decía al principio, debemos preparar la Orden de San Agustín para un tiempo nuevo, redescubriendo la esencialidad, la belleza y la alegría de ser agustinos. Necesitamos una profunda renovación para vivir con radicalidad, en esta época, el carisma suscitado por el Espíritu. Debemos sacudirnos la rutina y la resignación, ser creativos, implicarnos, asumir riesgos. Siempre desde la verdad, a la que se llega por la conversión del corazón. Jóvenes: sed protagonistas de este imprescindible proceso renovador. La Orden tiene necesidad de vosotros. La renovación solo será posible desde las opciones personales y la vitalidad de los pequeños grupos, como fermento y levadura. Ojalá en los Capítulos, en los encuentros, en las reuniones, la voz de los jóvenes irrumpa como un torrente de vida y novedad, ojalá vuestro testimonio nos sacuda y nos provoque, ojalá seáis comunicadores de verdadero entusiasmo. Os expreso mi disponibilidad y la del Consejo General para responder a vuestras inquietudes.

Muchas gracias, queridos hermanos y hermanas, por vuestro trabajo y, sobre todo, por vuestra vida. Os he hablado con sinceridad, con plena confianza y, también, con la exigencia que brota del cariño. Espero que podamos proseguir este diálogo. Me gustaría que las ideas que os he expresado en este mensaje encontraran eco en vosotros y las desarrollarais, llegando a conclusiones y propuestas. Me encomiendo a vuestras oraciones al tiempo que os aseguro las mías y pido a nuestra Madre del Buen Consejo que proteja y acompañe nuestro camino.

Dios os bendiga siempre.

Roma, 24 de abril de 2018

 

P. Alejandro Moral Antón,

Prior General OSA



[1] Cf. Carta del Prior General a los jóvenes, 19 de marzo de 2018.

[2] Perfectae caritatis, 2.

[3] Cf. Sermón 346 C.

[4] Cf. Carta del Prior General con ocasión de la solemnidad de san Agustín, 28 de agosto de 2017: Acta OSA 70 (2018) 54-55.

[5] Conf. 13,8,9.

[6] El papa nos recuerda que la santidad debe ser una exigencia, una necesidad, para todo cristiano. Por eso "no tengas miedo de apuntar más alto, de dejarte amar y liberar por Dios. No tengas miedo de dejarte guiar por el Espíritu Santo. La santidad no te hace menos humano, porque es el encuentro de tu debilidad con la fuerza de la gracia": Francisco, exhortación apostólica Gaudete et exsultate, 34.

[7] cf. Constituciones, 102.

[8] Regla 1,3.

[9] Cf. Constituciones, 109.

[10] Cf. T. Van Bavel, Carisma: comunidad, Madrid 2004, 168-170.

[11] Cf. T. Tack, Augustinian community and the apostolate. Message from the Prior General [La comunidad agustiniana y el apostolado. Mensaje del Prior General]: Acta OSA 19 (1974) 27-36.

[12] Sermón 38,6,  8.

[13] Cf. Benedicto XVI, Discurso inaugural de la V Conferencia General del episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida 13 de mayo de 2007, 3. El mismo Documento de Aparecida (n. 393), recuerda que "los rostros sufrientes de los pobres son los rostros sufrientes de Cristo. Ellos interpelan el núcleo del obrar de la Iglesia de la pastoral y de nuestras actitudes cristianas".

[14] Pablo VI, exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi, 41.

[15] Cf. Juan Pablo II, exhortación apostólica Vita consecrata, 84-85. Recuerdo los tres rasgos imprescindibles en el profeta, indicados en ese documento sinodal: pasión por la verdad; unión íntima con Dios; disponibilidad para entregar la propia vida.

[16] Cf. Tratado sobre el Evangelio de San Juan 15, 30; Sermón 72, 8.

[17] Francisco, exhortación apostólica Evangelii gaudium, 11.

El video esta solamente in lengua italiana

Congreso “Lutero y la reforma: san Agustín y el Orden Agustiniano”. Servicio informativo emitido por Telepace (en Italiano)

Del 6 al 16 de noviembre se reunió el Consejo General de la Orden, presidido por el Prior General, P. Alejandro Moral Antón.

Entre otros temas, se trataron los siguientes.

Capítulos: Se aprobaron las actas capitulares y nombramientos realizados en el Capítulo ordinario de la Provincia de Nigeria. Se aprobaron las fechas de inicio y el lugar de la celebración de los siguientes Capítulos Ordinarios: Provincia de Bélgica (2 abril de 2018 en Gante, Bélgica); Provincia de Michoacán (25 de junio en el Centro de Espiritualidad Agustiniana “Casa Hipona”, Moroleón).

Abandonos: Se han considerado diversas peticiones de exclaustración, así como otros casos referidos a personas.

Santa Mónica: Admisión a la renovación de votos temporales y nombramiento de los representantes de los padres estudiantes en el capítulo local.

Casas: El Consejo General ha sido informado de la petición de supresión de la casa de Benevento (Italia) y de la petición de erección de una casa en Mocoa (Colombia). El Prior General ha aprobado ambas peticiones.

Circunscripciones y comunidades: El Consejo General ha dialogado sobre diversos temas relacionados con las Provincias de Nigeria, Brasil, Italia, Abadía de Brno, Santa Mónica, Sacristía Pontificia y Parroquia de Santa Ana en el Vaticano.

Provincia de Bélgica: Se invitó al Superior Provincial de la Provincia de Bélgica para un encuentro con el Consejo y se dialogó con él sobre diversos temas.

Ratio Institutionis: Se han comentados los trabajos sobre la nueva Ratio Institutionis, que coordina el P. Joseph Farrell, así como la página web creada para dialogar sobre el tema. Habrá un Congreso para formadores el 2-6 de julio en Roma.

Estructuras de la Orden: Se dialogó sobre los criterios que deben tenerse en cuenta para una posible  revisión de las estructuras de la Orden, orientada a su mejor funcionamiento.

Informaciones:

* Anthony Banks: Reunión de la OSAAP en octubre; reunión de APAC; reunión del Secretariado de Justicia y Paz en Nueva York, del 23 al 26 de octubre; Conferencia para los ecónomos de la Orden, que tuvo lugar el Roma en octubre; petición de agregación a la Orden por parte de las religiosas de Nuestra Señora de los Mártires; reunión en diciembre en Roma del Foro de las Organizaciones Internacionales Católicas.

* Edward Daleng: Reunión de la Comisión para la Evangelización y el Ministerio Pastoral; encuentro organizado para Europa por esta Comisión en San Gimignano en junio de 2017; la próxima reunión de la Comisión será en Valladolid, España, los días 23-24 de julio de 2018; Comisión para los Jóvenes: encuentro de jóvenes en Panamá del 15 al 20 de enero de 2019; se han reunido allí para preparar este encuentro; información sobre en Kenya y diálogo temas referidos a esta circunscripción; temas sobre la comunidad de Annaba, Argelia.

* Franz Klein: Capítulos Provinciales Ordinarios de las Provincias de Irlanda, junio de 2017, y Holanda, octubre.

* Patricio Villalba: Capítulo Provincial Intermedio de Chile en septiembre de 2017; reunión de las Comisiones para los Jóvenes (con el P. Edward Daleng) y del Secretariado de Justicia y Paz (con el P. Anthony Banks); información sobre el proceso de unión de los tres Vicariatos del Perú; encuentro de la Comisión para los Laicos en abril de 2018 y Congreso para los Laicos posiblemente en junio de 2019.

* Joseph Farrell, Segunda parte de la visita canónica a la Provincia de Villanova; exploratio mentis para la elección del Prior Provincial de la Provincia de Chicago; algunos temas referentes a la Provincia de Villanova; visita canónica a la Provincia de California en enero de 2018.

* Luis Marín: Noviciado del Sur de Europa; temas referentes a la Provincia de Italia; exploratio mentis para la elección de los Priores Provinciales de las Provincias de España y Malta; temas referentes a la Federación Española; curso en lengua inglesa organizado por el Instituto de Espiritualidad Agustiniana; temas del Archivo General.

* P. Alejandro Moral: informó sobre la reunión con los responsables de los Centros Teológicos de la Orden, que tuvo lugar en Roma el 11 de noviembre.

Economía: el Ecónomo General informó sobre diversos temas económicos, obras y previsiones. Presentó el balance económico del curso pasado y el presupuesto para el próximo curso, que fue aprobado.

Comunicaciones: Se prosigue el diálogo con el P. Michele Falcone sobre las comunicaciones en la Orden y el modo de potenciarlas.

Comisiones de la Orden: Se revisó la composición de todas las Comisiones de la Orden.

Congreso sobre Lutero: Se evaluó el Congreso celebrado en Roma los días 9-11 de noviembre.

Próxima reunión del Consejo: del 29 de enero al 10 de febrero de 2018 en Roma.

La Comisión económica de la Orden ha organizado un Encuentro de los Ecónomos de nuestras Circunscripciones. Sus finalidades eran:

- preparar la Orden para un diálogo sobre cómo podemos compartir mejor nuestros recursos en los próximos años;
- estudiar cómo podemos llevar a cabo las cuatro primera determinaciones del Capítulo General Intermedio, incluyendo una mayor trasparencia y responsabilidad en todos los niveles de la Orden;
- revisar la función de los Ecónomos a la luz de las modernas realidades sociales y los requisitos legales.

Las tareas que se presentan a la Orden son considerables, lo mismo que lo que se requiere a nuestros ecónomos. Tras el Encuentro los Ecónomos han partido llevándose una significativa información, buen diálogo, entre ellos, y han dejado a la Comisión Económica unas líneas base para la preparación de los temas a tratar en todas las circunscripciones el próximo año, y para la preparación de los borradores de documentos con los cuales las Circunscripciones informarán a los próximos Capítulos Generales.

Los Ecónomos son conscientes de que su función supone la gestión de inversiones, el cuidado de los bienes de la Orden, y la ayuda al provincial y su Consejo, y una especial tarea como guardianes de la reputación económica de la Orden. ¡Que Dios les bendiga por su entrega!

El próximo Encuentro de Jóvenes Agustinos se llevará a cabo en David y Tolé entre el 15 y el 20 de enero de 2019. Tendrá como tema: "Cielo y Tierra proclaman tu gloria, Señor". tomado de Confessions 10, 6.2. Los miembros de la Comisión Internacional para la Pastoral Juvenil de la Orden se dirigieron a ellos durante su última reunión en Panamá. Otras informaciónes serán comunicadas proximamente.

Los días 13,14 y 15 de octubre ha tenido lugar en el Colegio Mayor Mendel de Madrid el encuentro del Prior General con los agustinos jóvenes de la OSAFEP residentes en España y Portugal. Participaron 23 agustinos.

El encuentro fue muy cordial, en un ambiente fraterno, orientado desde una perspectiva renovadora y creativa. Se trataron tres temas: la creación de la nueva Provincia en España, como fusión de las cuatro actuales; la pastoral vocacional; los agustinos en Europa. El rico diálogo (por grupos y en asamblea) se concretó en numerosas propuestas.

Se cuidaron también los momentos de oración. Las Eucaristías estuvieron presididas por el P. Alejandro Moral, Prior General, y por el P. Luis Marín, Asistente General.

Del 18 al 28 de septiembre se reunió el Consejo General de la Orden, presidido por el Prior General, P. Alejandro Moral Antón.

Entre otros temas, se trataron los siguientes.

Capítulos: Se aprobaron las actas capitulares y nombramientos realizados en los Capítulos ordinarios de las Provincias de Inglaterra-Escocia, México, Colombia, Irlanda, Castilla y Brasil y del Vicariato de Viena. Se aprobaron las fechas de inicio y el lugar de la celebración de los siguientes Capítulos Ordinarios: Provincia de Holanda (30 de octubre de 2017 en Helvoirt, Bezinningscentrum); Provincia de Cebú (19 febrero de 2018 en el Santo Niño Spirituality Center, Consolación, Cebú); Provincia de España (el 24 marzo en el Monasterio de Santa María de la Vid, Burgos); Provincia de Malta (primera parte el 4 de abril y segunda parte el 23 de abril, en el convento de San Marcos Evangelista, Rabat); Provincia de Villanova (10 de junio en el Connelly Center, Villanova University); Provincia de Australia (2 de julio en Saint Augustine’s College, Brookvale); Provincia Matritense (9 de julio en el Colegio San Agustín, Salamanca); Provincia de Filipinas (16 de julio en el Real Colegio Seminario de Valladolid); Vicariato de Antillas (10 de octubre de 2017 en el Seminario de Bayamon, Puerto Rico; posteriormente se aprueba trasladarlo a la República Dominicana, debido a los daños producidos por los huracanes). Capítulo Intermedio de la Provincia de Chile (2 de octubre de 2017, en el Convento de Nuestra Señora de Gracia, Santiago).

Régimen suspendido: Aprobación de la suspensión del régimen ordinario de la Provincia de Inglaterra-Escocia. Conservando este nombre oficial, la Provincia será regida como un Vicariato bajo la Provincia de Irlanda.

Abandonos: Se han considerado diversas peticiones de dimisión, exclaustración y dispensa de las obligaciones sacerdotales, así como otros casos referentes a personas.

Nombramientos: Angelo Lemme como director del prenoviciado en Brno; Nestor Bandalan como ecónomo de la comunidad de la Sacristía Pontificia; Donald F. Reilly como miembro de la Comisión Económica Internacional.

Casas: El Consejo General ha sido informado de la supresión de las casas siguientes: una casa en Dar Es Salaam (Delegazione de Tanzania); casa parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, Valencia (Vicariato de Venezuela); casa parroquia Nuestra Madre del Buen Consejo, León y casa residencia San Juan de Sahagún, Madrid (Provincia de Castilla). Erección de una casa en nueva casa en Virak Filipinas (Vicariato de Oriente) y de otra en Costa Rica (Vicariato di Panamá).

Monjas: Se dialogó sobre algunos temas referentes a diversos conventos de monjas agustinas.

Determinaciones del Capítulo Intermedio 2016: Se dialogó ampliamente sobre el desarrollo y cumplimiento de las determinaciones aprobadas en el Capítulo General Intermedio celebrado en Abuja (Nigeria) en septiembre de 2016.

Encuentro de Superiores Mayores neo-electos: El Consejo General se encontró y dialogó con los Superiores Mayores neo-electos: Andrés Rivera (Provincia de Cebù), Wilson Posligua (Provincia de Quito), Vicente Valenzuela (Vicariato de Apurimac) y Matthias Schlögl (Vicariato de Viena).

Temas económicos: Diversos temas presentados por el Ecónomo General: presupuestos para obras de mantenimiento, nuevos contratos, becas para estudiantes en Santa Mónica, otros temas económicos.

Comunicaciones: Diálogo con el P. Michele Falcone sobre las comunicaciones en la Orden y el modo de potenciarlas. Se proseguirá el diálogo en noviembre.

Informaciones:

* Luis Marín: Capítulo Provincial de Castilla; temas de la Provincia italiana y de la Provincia de Malta; informaciones sobre la Federación Española; próximo curso en lengua inglesa organizado por el Instituto de Espiritualidad Agustiniana; conclusión del programa de renovación para el monasterio de Lecceto; información sobre las actividades en Ecuador y (formación permanente) y Perú (retiro); temas del Archivo General.

* Joseph Farrell: Temas de las Casas Generalicias; visita a Nigeria; Congreso en Villanova University, USA para educadores de la Orden, junto al P. Franz Klein; trabajos y proyectos de la Comisión para la Formación Inicial; visita canónica a la Provincia de Villanova; temas referidos a los monasterios de monjas de Nueva Escocia, Canadá y de L'Aquila, Italia.

* Franz Klein: Capítulos Ordinarios de la Provincia de Irlanda y del Vicariato de Viena; Capítulo Intermedio de la Provincia de Alemania; reunión de la Organización de los Agustinos de Europa (OAE), junto al P. Luis Marín, en Praga; supresión de la comunidad de San Patricio, de Roma; diversas invitaciones cursadas por el Dr. Hans -Albert Courtial.

* Patricio Villalba: Capítulos Ordinarios de las Provincias de México y Colombia; visita canónica a la Delegación de Centroamérica; visita al Vicariato de Bolivia; discusión del acuerdo entre la Provincia de Chile y el Vicariato de Bolivia; reunión de los Superiores Mayores con novicios en el Noviciado de Lima; Congreso de las Fraternidades Agustinianas de Latinoamérica, en Colombia, junto al P. Luis Marín; calendario del proceso de unión de los Vicariatos de Perú e información sobre los estatutos.

* Edward Daleng: Temas de la Provincia de Nigeria y de otras circunscripciones de África; encuentro en San Gimignano organizado por la Comisión para la Evangelización, junto al P. Anthony Banks; Camino de Santiago con un grupo de jóvenes; reunión en Panamá para preparar el World Youth Day de enero de 2019 y la participación de los agustinos.

* Anthony Banks: Temas de las circunscripciones de Corea, Japón y Papúa Occidental y de la región de Asia-Pacífico; reuniones de OSAAP y APAC; reunión con el P. Robert Dueweke, representante en NGO y ONU; reunión de la Comisión para las Vocaciones, en Chicago, junto al P. Edwad Daleng; reunión de la Comisión de Justicia y Paz, en Nueva York; estado de la redacción del documento sobre la pobreza, pedido por el Capítulo General Intermedio.

* Alejandro Moral: información sobre la carta que enviará a la Orden con motivo de los 500 años de la Reforma Luterana; información sobre el próximo Congreso "Lutero y la Reforma: San Agustín y la Orden Agustiniana", a celebrarse en Roma del 9 al 11 de noviembre.

Próxima reunión del Consejo: del 5 al 18 de noviembre de 2017 en Roma.

CARTA A LOS HERMANOS Y HERMANAS DE LA ORDEN
CON MOTIVO DE LOS 500 ANOS
DEL INICIO DE LA REFORMA LUTHERANA

Queridos hermanos y hermanas:

De manera tal vez un tanto reductiva, se ha querido fijar el inicio de la Reforma en la exposición pública que Martín Lutero hizo en Wittenberg de sus 95 tesis sobre las indulgencias, el 31 de octubre de 1517. En cualquier caso, no cabe duda de que Lutero impulsó una verdadera crisis religiosa que trajo consigo la ruptura de la cristiandad occidental y sentó las bases no del secularismo, pero sí del proceso de secularización y del nacimiento de una nueva Europa. Las tesis supusieron también un cambio en el modo de entenderse a sí mismo. Fue entonces cuando cambió su apellido, Luder, para firmar durante un tiempo Eleutherios (el libre) y luego Luther (Lutero).

Su fuerte personalidad, rica y sugestiva en sus contrastes, la nueva teología que desarrolló, las consecuencias de la revolución que desencadenó, hacen de él una figura decisiva en la historia universal y del cristianismo. Podemos afirmar que hay un antes y un después de Lutero.

No podemos olvidar que Martín Lutero (1483-1546) fue agustino. Ingresó en nuestra Orden en 1505 y formó parte de la Congregación de Observancia de Sajonia. Perteneció a la comunidad del convento de Erfurt primero y de Wittenberg después. Ocupó diversos cargos de gobierno: viceprior y regente de estudios (1512-1515) y vicario provincial de Turingia y Meissen (1515-1518). Ejerció estos servicios con responsabilidad y acierto, tomando decisiones cuando eran necesarias, sin soslayar las dificultades y procurando el bien común. Fue renombrado profesor (su título más preciado era el de doctor en Teología) y acreditado predicador y se mostró disponible para prestar sus servicios cuando le fueron requeridos, como ocurrió respecto al tema interno (conflicto entre observantes y conventuales) que originó su viaje a Roma en 1511-1512. Todas las fuentes señalan que fue un fraile piadoso, cumplidor y fervoroso. Hasta 1521 solía firmar siempre "Martín Lutero, agustino" y usó el hábito hasta 1524, conservando hasta su muerte mucho de fraile en cuanto a piedad y estilo.

También es cierto que Lutero no solo abandonó la Orden, sino que abominó de la vida religiosa con todas sus fuerzas, rechazó las practicas ascéticas y de piedad, el rezo del breviario y otras obligaciones, modificó radicalmente la teología sacramentaria, condenó los votos y promovió el abandono y la fuga masiva de los consagrados. El daño causado a la Orden y a la vida religiosa en Alemania fue enorme. Lutero fue hermano nuestro durante un tiempo y compartió nuestro carisma, pero él mismo se situó fuera de la Orden con sus opciones, sus iniciativas y sus decisiones.

La Orden de San Agustín, a la que perteneció Lutero, no tiene motivos para celebrar los 500 años del inicio de la Reforma pero sí para conmemorarlos. Y lo hacemos con serenidad, resaltando los aspectos positivos que originó: la revalorización del individuo, la reforzada confianza en Dios, la centralidad de la Sagrada Escritura, el acercamiento de la liturgia al pueblo, el desarrollo del sentido comunitario, la sana laicidad, la necesidad de reforma entendida como retorno a lo esencial. ¿Qué podría aprender la Iglesia católica de la tradición luterana? El papa Francisco responde así: "Me vienen a la mente dos palabras: Reforma y Escritura"[1]. El gesto de renovación para una Iglesia que es semper reformanda y el paso dado para poner la Palabra de Dios en manos del pueblo. Debemos aprender también a evitar que aquello que debe ser un proceso de reforma y revitalización de toda la Iglesia derive en un "estado" de separación y ruptura, y también que el acercamiento a la Sagrada Escritura se resuelva en el subjetivismo. Por eso, en palabras del teólogo luterano Wolfhart Pannenberg, "la división de la Iglesia en el siglo XVI no puede entenderse como el éxito de la Reforma, sino solo como la expresión de su fracaso temporal; de hecho la Reforma apuntaba a la renovación de toda la Iglesia, en referencia a su origen bíblico"[2]. Más aún, podemos decir que la ruptura de la Iglesia es una expresión de fracaso para todos los cristianos.

Hoy, al evocar la figura de Martín Lutero, nos detenemos en el hombre de intuiciones religiosas profundas, en el heraldo y pregonero de la palabra divina, en sus dotes de ingenio y creatividad, en su asombrosa capacidad de trabajo, en el modo en que utilizó la imprenta y los adelantos de la época al servicio de la comunicación, en su profunda piedad. "Todos somos mendigos, hoc est verum", escribió el 16 de febrero de 1546, dos días antes de morir[3]. Fue un cristiano sincero y hombre de oración, un buen esposo y padre de familia, un amigo sencillo y hospitalario, un aplicado guía de las personas que solicitaban su consejo. De temperamento cálido y efusivo, no obstante las preocupaciones y dolencias que le afectaron, fue modelo de virtudes domésticas. También destacamos sus luchas interiores contra angustias y tentaciones, su forma directa de expresión, la apertura del alma y el modo confiado de compartir su intimidad con quienes le eran cercanos, su sensibilidad espiritual.

Sin embargo, no podemos eludir otra faceta menos grata: la que se refiere a su intolerancia. Obstinado e inflexible, apasionado y vehemente, Lutero utiliza expresiones mordaces contra quienes se le oponen, llegando a ser injurioso y grosero. Con frecuencia resulta vejatorio y ofensivo, llegando a la calumnia. El elegido por Dios, el "profeta del fin de los tiempos"[4], se considera en la verdad y, por tanto, responde en términos agresivos a cualquier discrepancia. Para él no es posible la retractación porque no asume la posibilidad de equivocación o de error. Es significativa su fijación en la figura del papa, que va evolucionando desde el acatamiento reverente a la animadversión y el aborrecimiento, hasta desembocar en el odio de sus últimos años. Son verdaderamente tristes sus exagerados insultos y agresiones a la Iglesia de Roma (papista, según su particular terminología). Leer esos textos nos llena de dolor. Hoy, gracias a Dios, los tiempos han cambiado: no solo son cordiales las relaciones entre luteranos y católicos sino que, en la senda del ecumenismo,  se ha llegado puntos de encuentro como la Declaración conjunta sobre la doctrina de la Justificación, firmada en 1999, y a la que recientemente se ha adherido la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas.

En cuanto a su pensamiento, resulta imposible exponerlo aquí, ni siquiera resumido. Diré solamente que Lutero concreta su desconfianza en la razón y su rechazo de la filosofía en la repulsa visceral a la escolástica, al aristotelismo, a los sistemas teológicos excesivamente estructurados, a los juegos del intelecto, a las clasificaciones, a los sofismas, a las sutilezas de las escuelas. Todo ello nos aleja del encuentro con Cristo y obstaculiza la fe genuina que se fundamenta en la Escritura, en la Palabra. Dios no es una hipótesis filosófica, sino que se nos revela y nos habla en Cristo. Por eso se necesita una mayor sencillez, abandonar los artificios para ir a la fuente y hacer posible el encuentro. Y también requiere acercar la Palabra de Dios al pueblo, facilitar el contacto y la asimilación personal. Desde este planteamiento podemos entender que Lutero dedique mucho tiempo y cuidado a la traducción y exégesis de la Sagrada Escritura y a la predicación. Él mostró un excelente manejo de su lengua vernácula. Su traducción de la Biblia es de una importancia determinante, tanto en el sentido pastoral como en el filológico. Lutero juega un papel decisivo en cuanto a la elección léxica y al estilo, en el que refleja la viveza y espontaneidad de la lengua hablada. Es un innovador del idioma, al que dota de gran exactitud y realismo, hasta el punto de ser considerado determinante en la unificación de la lengua alemana y en la fijación del idioma alemán moderno. Reconocido predicador, sus sermones tuvieron siempre una enorme resonancia. De estilo sencillo, concreto y didáctico; muy práctico. Hablaba con profunda convicción, concentrado en lo que decía, sin perderse en gestualidad o teatralidad, pero utilizando locuciones populares y modismos. Fue el "eclesiastés de Wittenberg"[5], el predicador y transmisor por excelencia de la Palabra de Dios

Otro punto esencial en su pensamiento, en línea agustiniana, es la realidad de la gracia referida sobre todo a la justificación. En este mundo del triunfo de la indiferencia, en el que tantas veces se vive como si Dios no existiera, en el que se reduce a Dios a un concepto o a una norma, Lutero nos vuelve al Dios revelado en Cristo, que es Amor y que se concreta en el Amor. El centro de su vida y su reflexión fue sin duda la cuestión de Dios. Atormentado en su juventud por el tema de la salvación, encontró su tranquilidad y su gozo en el principio de la justificación por la fe (cf. Rom 1,17). Así pues, la Justicia de Dios no debe entenderse en sentido activo o vindicativo (Dios justo que castiga a los pecadores), sino en sentido pasivo o justificador (Dios que hace justos y que nos regala la santificación). No son las obras, por buenas que sean, las que obtienen la salvación, sino la confianza en Cristo, único Redentor, que se nos comunica por la fe. Solus Christus, soli Deo Gloria. El Dios terrible se transforma así en el Padre de las misericordias y el Cristo justiciero en el único Salvador a través de la cruz. Lutero siente la incapacidad de las fuerzas humanas sin la gracia, pero radicaliza este doctrina hasta el extremo. Para él es imposible que el ser humano pueda colaborar activamente en la salvación, porque el pecado permanece. Solo que, por los méritos de Cristo, no se nos imputa.

Sola Scriptura, sola gratia, sola fide. Las consecuencias de la percepción luterana llevan a la negación del libre albedrío, a la innovación dogmática de los sacramentos, al rechazo de la misa como sacrificio, a la negación del sacerdocio ministerial, a la demolición del magisterio y de la jerarquía eclesiástica, a la demonización del papado. Sin embargo, Lutero se muestra sorprendentemente servil a los príncipes protestantes y se manifiesta un apasionado defensor del legítimo orden social y político, incluso a un alto precio. Su postura en la Guerra de los Campesinos (1524-1525) nos ofrece buena muestra de ello y constituye uno de los rasgos más discutidos del reformador. Como lo son también otros dos aspectos, presentes en Lutero, y que han proyectado su negra sombra en la historia de los últimos siglos: el nacionalismo y el antisemitismo.

La figura de Lutero no es fácil, pero sí fascinante. Está llena de contrastes que dificultan la objetividad y la ecuanimidad, pero ofrece rasgos enormemente novedosos y es, sin duda alguna, muy actual. A pesar de los cinco siglos transcurridos, sigue despertando pasiones extremas, adhesiones y rechazos viscerales. Y en nuestro ámbito agustiniano, lamentablemente, sigue siendo bastante desconocido. En la Orden necesitamos especialistas en Lutero, tanto en el campo histórico como en el teológico. Espero que esta conmemoración de la Reforma Luterana sea una llamada de atención e impulse los estudios en esta línea.

Agradezco el interés manifestado y las iniciativas que se han tomado en las distintas circunscripciones de la Orden, sobre todo en el campo académico, con la organización de excelentes congresos, jornadas de estudio y publicaciones. El Consejo General ha querido implicarse a este respecto y ha impulsado la celebración en Roma, del 9 al 11 de noviembre, del Congreso titulado "Lutero y la Reforma: San Agustín y la Orden Agustiniana". Ojalá sea un punto de partida.

Quiero terminar con unas certeras palabras del papa Benedicto XVI, pronunciadas en el Augustinerkloster de Erfurt, durante su viaje a Alemania[6]: "Para Lutero, la teología no era una cuestión académica, sino una lucha interior consigo mismo, y luego esto se convertía en una lucha sobre Dios y con Dios. ‘¿Cómo puedo tener un Dios misericordioso?’ No deja de sorprenderme que esta pregunta haya sido la fuerza motora de su camino. ¿Quién se ocupa actualmente de esta cuestión, incluso entre los cristianos? ¿Qué significa la cuestión de Dios en nuestra vida, en nuestro anuncio? La mayor parte de la gente, también de los cristianos, da hoy por descontado que, en último término, Dios no se interesa por nuestros pecados y virtudes. Él sabe, en efecto, que todos somos solamente carne. Si hoy se cree aún en un más allá y en un juicio de Dios, en la práctica, casi todos presuponemos que Dios deba ser generoso y, al final, en su misericordia, no tendrá en cuenta nuestras pequeñas faltas. Pero, ¿son verdaderamente tan pequeñas nuestras faltas? ¿Acaso no se destruye el mundo a causa de la corrupción de los grandes, pero también de los pequeños, que sólo piensan en su propio beneficio? ¿No se destruye a causa del poder de la droga que se nutre, por una parte, del ansia de vida y de dinero, y por otra, de la avidez de placer de quienes son adictos a ella? ¿Acaso no está amenazado por la creciente tendencia a la violencia que se enmascara a menudo con la apariencia de una religiosidad? Si fuese más vivo en nosotros el amor de Dios, y a partir de Él, el amor por el prójimo, por las creaturas de Dios, por los hombres, ¿podrían el hambre y la pobreza devastar zonas enteras del mundo? Las preguntas en ese sentido podrían continuar. No, el mal no es una nimiedad. No podría ser tan poderoso, si nosotros pusiéramos a Dios realmente en el centro de nuestra vida. La pregunta: ¿Cómo se sitúa Dios respecto a mí, cómo me posiciono yo ante Dios? Esta pregunta candente de Lutero debe convertirse otra vez, y ciertamente de un modo nuevo, también en una pregunta nuestra. Pienso que esta sea la primera cuestión que nos interpela al encontrarnos con Martín Lutero".

Que nuestra Señora de Gracia nos acompañe con su amor.

Roma, 28 de septiembre de 2017

P. Alejandro Moral Antón
Prior General OSA


[1] Cf. "Intervista a papa Francesco in occasione del viaggio apostolico in Svezia": La Civiltà Cattolica 2016-IV, 313-324.

[2] W. PANNENBERG, "Die Augsburger Konfession und die Einheit der Kirche": Ökumenische Rundschau 28 (1979) 113.

[3] Cf. LUTHER, Weimarer Ausgabe (WA) 48,241.

[4] Cf. Tischreden (WATr) 5,23,27-24,6.

[5] Cf. WA 10,2.

[6] Encuentro con los representantes de la Iglesia Evangélica de Alemania, Erfurt 23 de septiembre de 2011.

El 23 de septiembre 2017, ha sido ordenado en Caracas nuestro hermano Helizandro Terán Bermúdez, nuevo obispo de Ciudad Guayana. Que el Espíritu asista su ministerio y le acompañe siempre con su gracia y su amor.

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