Pensamiento
El cansancio de quien ama no es pesado, en realidad da alegría. Lo que cuenta es que se ama.
(Dignidad de la viudez, 21,26)

San Agustín

Noticia especial
Los Agustínos - Orígenes y Espiritualidad
Autor: Luis Marin OSA
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Sao Paulo - Brazil
16 - 20 Julio 2013
Colegio Agostiniano "Mendel"
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Beato Anselmo Polanco, obispo y mártir

Febrero 7

Nació en Buenavista de Valdavia (Palencia, España) el 16 de abril de 1881. Entró en el con- vento agustino de Valladolid y allí emitió sus primeros votos en 1897. Pasó después a La Vid (Burgos) donde completó los estudios. Ordenado sacerdote el año 1904, en 1922 fue nombrado Prior de Valladolid, y en 1932 Provincial de la Provincia Agustiniana del Santísimo Nombre de Jesús de Filipinas. En todo momento se distinguió por su amor a la concordia, su delicadeza de espíritu y su atención a la observancia religiosa.

Siendo todavía Provincial, en 1935 fue nombrado obispo de Teruel. Cuando llegó a oídos de su madre que había sido nombrado obispo le dio un sabio consejo: “Tú que siempre fuiste buen hijo, sé ahora buen padre”.

Un año más tarde estallaría la guerra civil española que iba a convertir la pequeña ciudad de Teruel en uno de los puntos de lucha más cruenta. El pastor permaneció siempre al lado de sus ovejas prodigando consuelo y fortaleza. “He venido a dar la vida por mis ovejas”, había dicho al hacer la entrada en la diócesis que el Papa le había confiado.

El 8 de enero de 1938, el obispo Polanco, vestido con el hábito de agustino y acompañado por un grupo de sacerdotes diocesanos, se entregó al ejército ocupante. Prisionero, soportó fuertes presiones para que retirara su firma de la carta del episcopado que denunciaba ante la opinión mundial la persecución que sufría la Iglesia en España.Junto con suVicario General,Felipe Ripoll, sufrió el encarcelamiento durante trece meses.Pocos días antes de concluir la guerra,el 7 de febrero de 1939, fue asesinado en Pont de Molins (Gerona) cerca de la frontera francesa. El lema de su escudo episcopal se hizo realidad:“Me sacrificaré y me consumiré por vuestras almas”.

Fue beatificado por Juan Pablo II el 1 de octubre de 1995.