OSA

Orden de San Agustín

"Anima una et cor unum in Deum!" (Regula)

Menu
Pensamiento de San Agustín
Oh manjar y pan de ángeles, los ángeles se sacian de ti. Están satisfechos de ti pero nunca se cansan de ti.
(Serm. 196, 13)
Oh manjar y pan de ángeles, los ángeles se sacian de ti. Están satisfechos de ti pero nunca se cansan de ti.
(Serm. 196, 13)
Señor, todo lo que soy, lo soy gracias a tu misericordia.
(Serm. 16A,6)
Enlaces

Nuestra Señora, Madre de la Consolación

Septiembre 4

La devoción a María bajo la advocación de Nuestra Señora de la Consolación es universal y de larga tradición. Sobre todo en la Familia Agustiniana, que completa el título mariano hablando de Nuestra Señora de la Consolación y Correa. La correa hace referencia al hábito agustiniano.

El origen de esta devoción se halla íntimamente ligado a la vida de san Agustín, sintetizada en una piadosa tradición. Santa Mónica se hallaba sumida en el dolor por los extravíos de su hijo Agustín. A esta preocupación se sumó la muerte de su esposo Patricio y meditó en la desolación de María después de la muerte de su hijo Jesús. María se aparece a Mónica vestida de negro y ceñida con una correa del mismo color, diciéndole:“Mónica, hija mía, éste es el traje que vestí cuando estaba con los hombres después de la muerte de mi hijo. El mismo vestido llevaras tú en señal de tu devoción hacía mí”. La alegría de Mónica fue grande al escuchar aquellas palabras. Alegría que llegaría a su culmen con la conversión de su hijo Agustín.

Consta históricamente que en el siglo XV ya se instituyen distintas Cofradías de la Correa en Bolonia. Cuando don Pedro de Aragón le pidió insistentemente a Clemente X le concediese algunas indulgencias, el Papa le respondió: “Tomad la correa de san Agustín y en ella las tenéis todas”.

El nombre de Consuelo o Consolación hace pensar en cercanía con el afligido, fortaleza para compartir el dolor ajeno, compañía para ahuyentar la tristeza de la soledad. María, elevada al cielo, “brilla ante el pueblo peregrino de Dios como signo de segura esperanza y consolación” (LG, 69).

En las letanías del Rosario, la Iglesia invoca a María como consuelo de los afligidos, porque el título mariano por excelencia es el de madre de Dios y madre nuestra. Como madre, particularmente atenta a los hijos que sufren.

© Copyright 2011-2017 - Orden de San Agustín - Contactos - Última modificación: 24. 11. 2017 - Site is powered by CMS Made Simple

Disclaimer: The links on this site have been carefully reviewed and selected. The Augustinian Order has no control over these listed sites, any changes or additions made to their content, or links to other sites that they may contain. For that reason, we cannot completely guarantee the reliability, appropriateness or theological orthodoxy of the total contents of these sites. Additionally, inclusion on this site does not imply endorsement of any product or service that may be offered for sale or advertised on these sites.