Categories: De la Orden
      Date: Sep 22, 2017
     Title: Malta - Clausura de las festividades del Bicentenario

Valletta (Malta), 14 septiembre 2017 - Con la misa solemne celebrada en la antigua iglesia conventual de los Caballeros de Malta, hoy concatedral de Valletta, presidida por el Arzobispo Metropolitano Mons. Charles J. Scicluna, se han concluido las celebraciones de la conmemoración de los 200 años de la fundación de la Provincia agustiniana de Malta, que tiene como patrón al evangelista san Marcos. Durante este año ha habido diversas celebraciones de naturaleza pastoral, cultural y social que han marcado el calendario con un reflejo de las actividades que hoy tiene la Provincia.

Han concelebrado con el Arzobispo, el Prior Provincial P. Raymond Francalanza y todos los hermanos de la Provincia, Mons. Mario Grech, obispo de Gozo, Mons. Alessandro D’Errico, nuncio apostólico, Mons. Pawlu Cremona OP, arzobispo emérito di Malta, los representantes de otras provincias religiosas y varios sacerdotes, alguno de los cuales se educaron en el St. Augustine College. Estaban presentes también las Agustinas Serve di Gesù e Maria e una numerosa presencia de laicos agustinianos y otros simpatizantes, cercanos a nuestras realidades pastorales.

Los primeros agustinos llegaron a Malta a finales del s. XIV. Tras dos intentos malogrados, finalmente en el 1817 nació la Provincia de Malta, con tres conventos: Rabat, Valletta y Victoria. Hoy la Provincia tiene 6 comunidades, y su actividad ministerial comprende: trabajo pastoral-parroquial, educativo, social y cultural. Algunos hermanos trabajan en Cuba, Brasil e Italia. En el pasado había campo misionero en in Argelia, Túnez, Australia, Canadá y USA. Hoy consta de 39 profesos solemnes, y entre sus miembros se cuenta el Cardenal Prospero Grech.

Con esta conmemoración de los primeros 200 años de la formación de la Provincia, que nació de la siciliana, queremos dar gracias a Dios por la historia de estos años, y mirar hacia el futuro con valentía, con plena confianza en la fidelidad de Dios, al cual damos honor y gloria.