Categories: De la Orden
      Date: Mar 18, 2013
     Title: El Papa a Sant' Ana
{if ($mydetail == '1')}{else}{/if} Roma - Vaticano
17 Marzo 2013


La parroquia pontificia de Santa Ana es la parroquia territorial de la Ciudad del Vaticano, y ha estado bajo el cuidado pastoral de los agustinos desde 1929. El 17 de marzo de 2013,el cuarto día del pontificado del papa Francisco, la parroquia de Santa Ana fue bendecida con la presencia del papa Francisco, que presidió la celebración eucarística. El Papa manifestó expresamente el deseo de visitar la parroquia al comienzo de su ministerio como obispo de Roma, y su profundo compromiso de servir al pueblo de Dios como un verdadero pastor se manifestó desde el momento de su llegada.

Reflejando la sencillez de su estilo personal, el papa Francisco predicó sobre la misericordia de Dios, tal y como se refleja en la respuesta de Jesús a la mujer sorprendida en adulterio, el evangelio del quinto domingo de cuaresma. “Jesús nunca se cansó de ofrecer el perdón a cuantos se acercaban a él”.

Concelebraron con el papa el Vicario General para la Ciudad del Vaticano, Cardenal Angelo Comastri, el Cardenal Prospero Grech, O.S.A., el Prior General P. Robert Prevost, O.S.A., y el párroco de Santa Ana, P. Bruno Silvestrini, O.S.A. Además asistieron al papa dos diáconos agustinos y algunos profesos del Colegio Santa Monica y del profesorio de la Provincia italiana en Viterbo.

Antes de la bendición final, el papa Francisco recibió el saludo del P. Silvestrini y el del Cardenal Comastri, que dijo entre otras cosas: “Durante estos días hemos sentido el viento de Pentecostés, que ha sacudido nuestras almas. De algún modo, [cuando san Francisco comenzó su Orden], la cristiandad renació, con la sencillez y el fervor de los comienzos. Esto es lo que está sucediendo hoy … Santidad, llene la iglesia con el perfume del evangelio, el suave olor de Cristo”.

Al final de la eucaristía el papa se dirigió a la puerta de la iglesia, y saludó personalmente a los fieles que habían participado en la celebración. el calor y la sencillez del papa Francisco tocaron el corazón y la vida de los que tuvieron el privilegio de estar presentes.