Categories: De la Orden
      Date: Jul  3, 2012
     Title: Taller para promotores vocacionales comenzado
{if ($mydetail == '1')}{else}{/if} Roma - Italia
3 Julio 2012


Con el saludo del P. General de la Orden, Robert F. Prevost, ha comenzado el Taller para promotores vocacionales, que ha reunido en el Instituto Patrístico Augustinianum a agustinos de todo el mundo que trabajan en la pastoral vocacional, y a algunos Superiores Mayores de la Orden. El Prior General ha recordado las palabras del Santo Padre a los obispos americanos: “La urgente necesidad, actualmente, de un testimonio creíble y atrayente del poder de redención y transformación del evangelio, hace fundamental que reconquistemos el sentido de sublime dignidad y belleza de la vida consagrada, orar por las vocaciones religiosas y promoverlas activamente, reforzando, al mismo tiempo, los canales de comunicación y cooperación existentes, especialmente a través del vicario o del delegado para religiosos de casa diócesis” (18 mayo 2012), y ha puesto en marcha los trabajos que se alargarán hasta el viernes 6 de julio.

En este taller, cuyo objetivo es hacer que los agustinos de los cinco continentes comprometidos en la pastoral vocacional, puedan compartir las experiencias pastorales, comparar sus métodos, y tratar de formular algunas propuestas para la Comisión internacional para la promoción vocacional, y de aquí al Consejo general, para llegar después al Capítulo general del 2013. Padre Michael Di Gregorio, Vicario general de la Orden, y presidente de esta Comisión, ha señalado algunos puntos para la discusión: promover una cultura vocacional significa obrar con la conciencia de que la llamada de Dios a cada persona puede llegar en cualquier momento, y a través de cualquier circunstancia. La llamada vocacional resulta más evidente por medio del discernimiento y el acompañamiento hecho por estos hermanos que deben favorecer la creación de una atmósfera en la cual los jóvenes son ayudados a escuchar la llamada del Señor, que se percibe en el silencio del corazón, en la Palabra proclamada, en los acontecimientos de la vida, en la relación con los demás. En este contexto, todos los agustinos deberían hablar con entusiasmo de la llamada de Dios, no solo a los jóvenes, sino también a los matrimonios, a las familias, a propósito de las alegrías de la vida religiosa, y de la gran satisfacción que viene del haber asumido el compromiso de una vida enriquecedora y significativa, una vida para compartir y servir. Se ha subrayado cómo la actividad de promoción vocacional podría no sea eficaz a largo plazo, si no va acompañada de una continua renovación de vida agustiniana en las comunidades. En este sentido la promoción vocacional no debe ser separada de la formación permanente de los hermanos.