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Orden de San Agustín

"Anima una et cor unum in Deum!" (Regula)

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Pensamiento de San Agustín
Te deseo, oh justicia e inocencia hermosa y agradabl, con claridad luminosa y satisfacción inextinguible: contigo hay descaso perfecto y vida serena. Todos los que entran en ti, entran en el gozo.
(Confes. 2,10)
¡Malos tiempos! ¡Tiempos difíciles! Esto es lo que dice la gente. Haz que nuestras vidas sean buenas, y nuestros tiempos serán también buenos.
(Serm. 30,8)
¿Quiénes son los soberbios? Aquellos que, mientras atribuyen a Dios el bien que hacen, son intolerantes con los que no lo hacen y se creen superiores a ellos.
(Enar. salmo 93,15)
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Preparación para los votos solemnes


Cartoceto - Italia
Frailes jovenes se encuentran

Caminando juntos por nuestro futuro en Cartoceto

Nueve frailes participaron en una experiencia de “vida en común” desde finales de agosto hasta mediados de septiembre en el Convento S. Maria del Soccorso en Cartoceto, Italia. Cinco de ellos eran de Europa: Colm O’Mahony, Irlanda; Barnaby Jones, Inglaterra /Escocia; Paolo del Bianco, Italia; Piotr Lamprecht, Polonia y Terence Spiteri, Malta. América Central envió a tres: Andy Rodríguez, Arcinio Murillo y José Azcarraga, todos de Panamá, y Asia envió uno: Néstor Bandalan Jr. de las Filipinas. El encuentro fue diseñado como una preparación para los frailes que pronto terminarán su formación inicial con la profesión de sus votos solemnes. La aventura presentó los desafíos de la diferencia de la nacionalidad, de la cultura y del idioma pero estos fueron superados por un espíritu generoso de caridad cristiana y por un deseo sincero de vivir la vida fraterna en comunidad. El encuentro fue una respuesta a la llamada agustiniana de caminar y reflexionar juntos. Un fraile, en representación de todos, lo resumió así:

La experiencia fue a la vez positiva y prometedora para todos nosotros. Hablamos de una serie de temas, guiados por tres experimentados agustinos. Entre los temas estaban el estado y la identidad de la Orden en Europa y los temores de los participantes acerca de regresar a sus provincias o vicariatos de origen después de estar fuera por un tiempo significativo. De este diálogo abierto y fraterno, surgió una preocupación genuina por la promoción y mejora de la vida agustiniana. En el estar juntos en la unidad de la mente y el corazón se desarrolló un consenso de pensamiento respecto a la necesidad de redescubrir el significado del discipulado en Cristo, teniendo en cuenta todo lo que ello implica en la vocación religiosa en la comunidad y lo que es encontrar a Cristo constantemente a través de su Palabra, a través de los hermanos con quienes se vive, y a través de quienes son servidos en el apostolado. Finalmente, vimos la necesidad de renovar las comunidades agustinas a través de una vida auténtica de nuestro carisma. Nosotros estuvimos unánimes en el apoyo de la visión de ir más allá de los límites provinciales en nuestro trabajo y ver las posibilidades de las comunidades más internacionales. Aquí sigue un resumen de las creencias y deseos comunes:

Creemos que las comunidades tienen que ser conscientes de los serios desafíos que enfrenta nuestra vocación como discípulos de Cristo y agustinos. La vida religiosa se ha visto negativamente afectada por la secularización y hay claras tendencias hacia el materialismo y el individualismo (por ejemplo, los automóviles privados o propiedades, y el absentismo). Como consecuencia, la vida común y la práctica de las votos se convierten en huecas o vacías en un entorno comunitario. Somos conscientes de nuestro deseo compartido de una renovación de la vida común y de sus miembros. La vida en común debe ser marcada por la sencillez, por un verdadero compartir de los bienes, por la oración compartida a través de la "lectio divina", la meditación / contemplación y la adoración de la Sagrada Eucaristía. Deseamos una comunidad donde podamos compartir una buena recreación, nuestras esperanzas, nuestros deseos e incluso nuestro dolor, es decir, un ambiente donde se sienta una sana relación entre los hermanos y en el que la convivencia sea una verdadera comunión con Dios y entre sí. Nos damos cuenta de la importancia de la acogida y del respeto por las diversas culturas. Este es un medio para un ministerio fructífero y una acción pastoral eficaz en medio del mundo de hoy. No podemos encontrar a Cristo si no lo encontramos y vivimos en solidaridad con los pobres y los marginados, tanto material como espiritualmente. Todos forman parte del cuerpo de Cristo. En línea con esto, percibimos el valor de la renovación de nuestro compromiso con el estudio de los escritos de San Agustín y sus enseñanzas, especialmente durante la formación inicial con el fin de ser equipados con conocimientos y apreciar e imitar el servicio pastoral de Agustín a la Iglesia. Nuestro apostolado tiene que estar basado en la espiritualidad agustiniana que da a nuestra presencia en el mundo su particular identidad.

Frente a la realidad actual, reconocemos las preocupaciones acuciantes de la comunidad agustiniana en Europa marcada por la disminución del número de hermanos, tratando de entender el fenómeno del abandono de los frailes jóvenes y el reconocimiento de la presencia, a veces, de un cierto pesimismo respecto al futuro. En consecuencia, una serie de preguntas se plantearon: ¿Tenemos un futuro? ¿Queremos que hombres vengan y se unan a nuestras comunidades en Europa, y si es así, por qué? Nuestra respuesta a ambas preguntas es SI! El futuro ante nosotros como agustinos dependerá de cómo podamos ayudar y asistir a los candidatos en el discernimiento y la formación, acompañándoles en su caminar como hermanos a vivir una vida religiosa auténtica. Sin duda, queremos que hombres se unan a nosotros. La presencia agustiniana no significa, sin embargo, llenar rápidamente los espacios envejecidos de las comunidades, sino vivir en la forma descrita anteriormente.

El tiempo que pasamos en Cartoceto nos ha enseñado el valor de conocer y trabajar juntos - incluso manualmente, como lo hicimos - para nuestro futuro. Todos nosotros sentimos que la experiencia vale la pena repetirla y sería de gran ayuda para los hermanos jóvenes de Europa que desean, como un equipo, buscar los retos y los dones de la vida común. Con espíritu fraterno damos las gracias a quienes nos acompañaron en este momento privilegiado en el final de nuestra formación inicial: los coordinadores de la experiencia, la comunidad de Cartoceto, los frailes que nos guiaron y compartieron con nosotros su vida agustiniana. Cordial agradecimiento a los frailes de San Gimignano, Tolentino y Cascia y a las monjas de Cascia, Montefalco y Lecceto quienes nos han inspirado a medida que avanzamos a través del umbral de la formación permanente como frailes agustinos.

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